jueves, 31 de mayo de 2012

El sueño de poder acompañarme/nos

Es curioso estar tan acompañada y tan sola.

Me siento bendecida con la familia y los amigos y amigas que tengo, se pasan de buenos y cariñosos y sobretodo - y con el tiempo- han transformado su mirada respecto a lo que esperan de mi en mi manejo y vivencia del dolor.

Poco a poco han aprendido que no pueden esperar de mi que sea la creyente de la programación neuro-lingüística, que a punta de repetirme "no me duele" o "puedo dominar mi dolor" voy a transformar lo que siento. También han entendido que tengo derecho a sentirme triste, a que me de rabia de cuando en vez, cuando el dolor me nubla, que puedo estar en cama sin que eso signifique que me rendí... así como les reconozco todo el derecho a sentirse agotados por la impotencia que les genera mi situación y que ese agotamiento se exprese de diversas formas.

También entienden que más que pedirme que sienta fe, que espere el milagro o que tenga esperanza de que el dolor desaparezca, son ellos y ellas quienes pueden con su fe acompañarme, que pueden pedir un milagro y no perder la esperanza. Esto creo que es la mayor expresión de Amor: podernos acompañar desde lo que cada quien tiene y puede dar.

Pero ninguno o ninguna -afortunadamente- siente dolor todo el tiempo... y al empezar a buscar grupos reunidos entorno a esta enfermedad en mi ciudad ¡encontré que no existen! Lo curioso es que hay varias "clínicas del dolor", pero sólo medican y hacen procedimientos (de los cuales no he encontrado un estudio de seguimiento respecto a la eficacia de los mismos y a los efectos secundarios que estos producen).

Así que empecé a pedirle a mis médicos que intentaran conformar un grupo y hoy mi Fisiatra me dijo que va a presentar la petición a la junta médica de dolor la próxima semana....¡que bien!

Sigo batallando... y hoy especialmente con una sonrisa de buena energía.

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