Es curioso cuando al mirar hacia atrás, descubro que parte de las prevenciones que resultan de mi condición como paciente de dolor crónico resultan ser justificadas. Mi temor respecto a perder mi trabajo anterior (con la esperanza no sólo de conservarlo, sino también de que volviera a ser el espacio retador y de crecimiento que en un principio fue,contando con el respaldo salarial necesario para vivir) y mi temor respecto a conseguir trabajo nuevamente.
Al respecto, 2 anécdotas:
La primera: Me informaron en una reunión de equipo que mi contrato no sería renovado. Las razones: la crisis española y global que ha disminuido el acceso a recursos de financiación de proyectos, la cual es muy cierta. Después, me informaron que me darían una indemnización para apoyarme dada mi condición, mientras conseguía trabajo nuevamente. Ufff, fue un alivio enorme. Realmente no sólo no contaba con ese dinero, sino que adicionalmente, no entendía por qué usaron el termino indemnización...Lo entendí un día antes de firmar la carta de liquidación, cuando me informaron que la bonificación (ya no era indemnización) me la entregarían en presencia de un abogado laboral y ante una funcionaria de la oficina del trabajo, para lo cual debía firmar en ese momento una carta de recibido. Mi molestia fue mayúscula: qué terrible manejo le dieron al tema, además ¿qué temían?. Pedí conocer la carta antes de la reunión en la oficina del trabajo y quedaron de enviármela (cosa que no hicieron). Al día siguiente, antes de ir a la oficina del trabajo, un abogado me dice que como bien era de mi conocimiento, íbamos a realizar una "conciliación" en donde la bonificación se entendiera como una forma en la que mi empresa saldaba toda cuenta u obligación que hubiese a lugar en mi caso...Después de decirle a este sujeto, que primero yo no le conocía, segundo que no asumiera que tenía idea de lo que él estaba hablando y que tercero me mostrará el documento del cual el hablaba con tanta propiedad, procedió a darme una explicación torpe, respecto a la cual le exprese que no se preocupara, que yo firmaría, pero que antes quería conocer el documento. Cuando por fin me lo mostraron, entendí su temor: me habían contratado siempre con contratos a termino fijo, y en mi país, es obligación pasar a contrato a termino indefinido a partir del tercer año, así que la "bonificación" -que a la larga si era indemnización- debía haber sido mayor. Firme como les había dicho, porque no valía la pena un pleito que en mi país se resuelve en años y sobretodo por mi salud mental y física: no merece la pena estar en un lugar así.
La segunda: Justo 2 días antes de la terminación de mi contrato, me llegó una oferta laboral, para la cual mi experiencia era perfecta. Envíe mi hoja de vida porque inicialmente me hablaron de un cargo administrativo muy pero muy interesante, el cual me permitiría manejar mi dolencia y cumplir con los objetivos del mismo. Al hacer la entrevista, mi hoja de vida era casi perfecta, mi experiencia previa (la gran mayoría de la época previa al cáncer y al dolor crónico) hablaba de mis grandes habilidades en el trabajo de campo y de oficina. Llego el momento cumbre de la entrevista y quien me entrevistaba estaba dispuesta a contratarme, hasta que me expresó que si bien el cargo era una jefatura, requería el 90% del tiempo en campo, para lo cual utilizó la frase "con bota pantanera caminando con las comunidades entre cultivos"...Ante ese panorama, tuve que contarle de mis antecedentes médicos y mi discapacidad, que me impide estar mucho tiempo de pie y mucho menos caminar largos trayectos. La entrevistadora ante eso me dijo "Mayra, pero es muy bien pago!!! no quisieras intentarlo?" jejeje. Le dije que no, que le mentiría si lo aceptaba pues no podría cumplir con los objetivos del mismo.
Creo cada vez más que esta nueva etapa me invita a dejar de pensar desde la lógica del empleo, y más bien me propone que intente lanzarme al encuentro de nuevas formas... interesante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Cuéntame que piensas...