martes, 18 de diciembre de 2012

Fin de año sin vesícula


A puertas de terminarse este 2012, miro hacia atrás y veo un año que termina con un balance que no me gusta respecto a mi salud: me la he pasado entre el dolor, la gestión de los medicamentos para el dolor y los efectos de los medicamentos para el dolor. Estos últimos son los que inspiran estás letras de hoy.

Hace 4 semana empecé a vomitar todo lo que comía. Venia de 2 meses en los cuales padecí los efectos de la ausencia de mis medicamentos por inoperancia de mi servicio médico, lo que me hizo sentir como una verdadera adicta: sudoración nocturna, alucinaciones, insomnio, dolor de cabeza y nauseas y una intranquilidad con mi existencia abrumadora. Cuando estos llegaron, entonces sentí los efectos de retomarlos después de una larga ausencia: somnolencia, sedación permanente, mareo, estreñimiento y apatía.

Después de 3 días seguidos de vomito me presenté a urgencias de mi EPS encargada de prestarme el servicio médico (Comfenalco Valle EPS). Le describí los síntomas y al preguntarme los antecedentes médicos conteste lo sabido: CA de liposarcoma con remoción total y Dolor Crónico Neuropático en tratamiento. Procedí a recitar los medicamentos que consumo: opiacio + anti-epiléptico + acetaminofen + antidepresivo. Me vieron 2 médicos, los cuales concluyeron después de tomar signos vitales y un hemograma que lo que tenía era NAUSEA Y VOMITO... Mira tu!!! hasta yo podría ser médica para hacer ese diagnóstico que tardó 5 horas !!!! Finalice mi velada en urgencias con hidratación intravenosa y con más pastas para tomar, pero ahora adicionalmente a las del dolor, éstas eran para controlar el vómito y las nauseas.

8 días después seguía con malestar general, con nauseas y mareo y con dolor abdominal. Regresé a urgencias y tras 4 horas, me atendió el mismo médico que concluyo después de tomarme los signos vitales que debía seguir con las pastas enviadas, y que por si acaso, me mandaba una endoscopia para descartar gastritis...

Al día siguiente empece a vomitar de nuevo. Llamé a mi médico que me trata el Dolor Crónico y lo primero que hizo fue quitarme las pastas que me recetaron, porque existe algo llamado "INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS" que hacen que éstos aumentaran la toxicidad del medicamento epiléptico que consumo.... (si, tal cual, ahora resulta que yo me debo volver experta en el tema, por si acaso vuelvo a tener un impace médico, estar en capacidad de poder explicarle al "profesional" que me atiende sobre el tema, para que me garantice que lo que me recete no me haga más daño de lo que me cura).

Después de otros tres días de vomito, asustada de no saber que era, aterrorizada de que mis medicamentos para el dolor estuvieran enmascarando otra dolencia (una apendicitis) y que en el peor de los casos fuera otra cosa, decidí irme a una clínica privada, usar una tarjeta de crédito y hacerme los exámenes diagnósticos mínimos, y vaya descanso cuando en la ecografía aparece mi vesícula llena de cálculos! (suena contradictorio, lo sé, pero la verdad ese diagnóstico era el mejor de los panoramas en mi cabeza).

Lo demás es historia, volví a mi EPS con el resultado, ahí si me pusieron en camilla y me hospitalizaron, durante día y medio estuvieron engañándome respecto a cuando sería la cirugía y 4 días después,  6 kilos menos y con salpullido por la cantidad de medicamentos que me aplicaron y que me causaron una alergia, regresé a casa.

Paradógicamente entre tanto medicamento y la alergia, no he vuelto a consumir mis medicamentos del Dolor y creo que parte de las diferentes molestias sentidas se debían tanto a que todo lo estaba vomitando, así como al efecto de abstinencia producido por no poder absorver los medicamentos. El Dolor aún no aparece, pero ya mi pierna presenta calambres. Y todo esto me ha llevado a cuestionarme profundamente la supuesta calidad de vida que me dan los medicamentos y en especial los de mi tratamiento de Dolor Crónico. Es claro que estoy revolviendo peras y manzanas, pues buena parte de los sucedido se debe a que, además!, me enfermé de la vesícula! Pero no sólo es el tema de que -como decimos acá- yo sea un "bulto de sal" a quien le tocó aprender desde la enfermedad, es también el sistema de salud existente que "malcura" síntomas sin identificar  las dolencias que los generan y que reduce a quienes lo usamos a ser  un problema de costo, y como tal, el manejo más eficiente es la reducción del mismo (de algo me sirvió el diploma administrativo).

Aclaración: "La reducción del mismo" es LITERAL y a todos los niveles.






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